Pienso, luego existo
Sigo esperando el momento para volver a tenerte en mis brazos, y cuento cada segundo para empezar una nueva etapa en la cual me comprometí no sólo con los demás, sino que también conmigo mismo, y conmigo más que con cualquier otra persona.
Oigo la potencia del ventilador del living y lo asimilo con un torbellino de ideas que pasan por mi mente, esperando poder ordenarlas, rescatar las positivas, y si son metas, poder cumplirlas.
Pero frente a todas esas ideas, una sola queda firme, sumisa y clara.
Es ahí cuando me hace falta un pendrive, y escuchar esas típicas piezas de piano que te relajan más que cualquier otra pieza de música clásica y que cualquier otro instrumento (Secu, es aquí cuando me hace falta q recomiendes una buena pieza de piano que expresen esos sentimientos). Imagino mil temas en mi mente, especialmente el tema de Final Fantasy VII, en la Mansión de Nibelheim, donde me encuentro con el gran Vincent Valentine, pues el tema llega. Expresa mil cosas, sobretodo soledad y falta de muchas cosas en esta vida.
Te tengo a tí, pero en estos momentos no me conformo con escucharte, con leerte ni menos sentirte en forma espiritual. Me haces falta y mucha, pues el sentirte tangible me devuelve la sonrisa.
Tomo mi lemon y brindo por tí, por cambiar mi vida en forma radical, y por llenar ese vacío permanente en mi corazón, que, lamentablemente no siempre los amigos pueden llenar.
Después del primer sorbo sigo pensando en tí y en lo solo que me siento en estos momentos.
Y a pesar de todas las cosas que hemos pasado juntos, me pongo a reflexionar en mi actuar y en mi forma de ser. Pues estoy contigo, y en ese momento me siento el hombre más dichoso del mundo, sin importar que mil hombres y libros digan exactamente lo mismo. Pero llega un momento en el que quisiera volver a estar solo o estar con mis amigos y no vivir sólo de besos, caricias y un "te amo". Sino que también de esas charlas donde todos se rien, ideas que se suelen compartir, o tallas que se aceptan y se encuentran cómicas...en resumen...algo independiente.
A pesar del año juntos pololeando, creo no conocerte lo suficiente, y te veo como mi acompañante, mi ángel de la guarda, pero me cuesta verte como una amiga. Te veo como una entidad a la que sólo debo valorar y respetar...algo así como cuando veneramos a nuestra madre.
Pero no quiero ni podría sacarte de mi cabeza, pues lo que siento por tí existe y prevalece con más intensidad, aunque a veces veo el "ser sincero" como un deber, aunque tengas que ser dependiente de mí en algunos aspectos y que me hacen llamarte cariñosamente "mantenida".
Pausa...las piezas de piano, aunque uno se las imagine, sirven bastante para expresarse ¿no creen? Para encontrar muchas cosas que creemos jamás encontrar. Piezas para llorar, para soñar, para recordar o incluso desquitarse como si hicieras mil y un monólogos. En fin, piezas para pensar y dejar el "existir" para después.
Pd: Pero a decir verdad, son quejas de las que no tienes culpa, y éstos son pensamientos de los que no tengo culpa. Las cosas se dan así y duran poco, como por ejemplo éstos momentos de soledad que me embargan. Sólo Dios sabe por qué suceden las cosas. Tal vez sea para equilibrar lo bueno y lo malo.
Oigo la potencia del ventilador del living y lo asimilo con un torbellino de ideas que pasan por mi mente, esperando poder ordenarlas, rescatar las positivas, y si son metas, poder cumplirlas.
Pero frente a todas esas ideas, una sola queda firme, sumisa y clara.
Es ahí cuando me hace falta un pendrive, y escuchar esas típicas piezas de piano que te relajan más que cualquier otra pieza de música clásica y que cualquier otro instrumento (Secu, es aquí cuando me hace falta q recomiendes una buena pieza de piano que expresen esos sentimientos). Imagino mil temas en mi mente, especialmente el tema de Final Fantasy VII, en la Mansión de Nibelheim, donde me encuentro con el gran Vincent Valentine, pues el tema llega. Expresa mil cosas, sobretodo soledad y falta de muchas cosas en esta vida.
Te tengo a tí, pero en estos momentos no me conformo con escucharte, con leerte ni menos sentirte en forma espiritual. Me haces falta y mucha, pues el sentirte tangible me devuelve la sonrisa.
Tomo mi lemon y brindo por tí, por cambiar mi vida en forma radical, y por llenar ese vacío permanente en mi corazón, que, lamentablemente no siempre los amigos pueden llenar.
Después del primer sorbo sigo pensando en tí y en lo solo que me siento en estos momentos.
Y a pesar de todas las cosas que hemos pasado juntos, me pongo a reflexionar en mi actuar y en mi forma de ser. Pues estoy contigo, y en ese momento me siento el hombre más dichoso del mundo, sin importar que mil hombres y libros digan exactamente lo mismo. Pero llega un momento en el que quisiera volver a estar solo o estar con mis amigos y no vivir sólo de besos, caricias y un "te amo". Sino que también de esas charlas donde todos se rien, ideas que se suelen compartir, o tallas que se aceptan y se encuentran cómicas...en resumen...algo independiente.
A pesar del año juntos pololeando, creo no conocerte lo suficiente, y te veo como mi acompañante, mi ángel de la guarda, pero me cuesta verte como una amiga. Te veo como una entidad a la que sólo debo valorar y respetar...algo así como cuando veneramos a nuestra madre.
Pero no quiero ni podría sacarte de mi cabeza, pues lo que siento por tí existe y prevalece con más intensidad, aunque a veces veo el "ser sincero" como un deber, aunque tengas que ser dependiente de mí en algunos aspectos y que me hacen llamarte cariñosamente "mantenida".
Pausa...las piezas de piano, aunque uno se las imagine, sirven bastante para expresarse ¿no creen? Para encontrar muchas cosas que creemos jamás encontrar. Piezas para llorar, para soñar, para recordar o incluso desquitarse como si hicieras mil y un monólogos. En fin, piezas para pensar y dejar el "existir" para después.
Pd: Pero a decir verdad, son quejas de las que no tienes culpa, y éstos son pensamientos de los que no tengo culpa. Las cosas se dan así y duran poco, como por ejemplo éstos momentos de soledad que me embargan. Sólo Dios sabe por qué suceden las cosas. Tal vez sea para equilibrar lo bueno y lo malo.
